El almacenamiento en frío requiere el uso de dispositivos especializados que puedan funcionar en condiciones de temperatura extrema. No solo capaces de soportar bajas temperaturas, sino también movimiento constante entre diferentes zonas de temperaturas y niveles de humedad cambiante.
Si un dispositivo no está diseñado especialmente para almacenamiento en frío la condensación puede estropear la electrónica del dispositivo, el hielo puede bloquear botones y teclados, la pantalla se empaña constantemente y las baterías se deterioran.
Los dispositivos para almacenamiento en frío están construidos con características especiales como:
Para asegurar que la entrada de datos se podrá llevar a cabo con guantes, también hay que tener en cuenta aspectos tales como tamaño y forma de los botones y teclado, y tamaño y sensibilidad de la pantalla táctil.